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    <title>Diario El Pueblo</title>
    <subtitle>Periodismo Confiable</subtitle>
    <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
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            ¿Cómo nació El Pueblo?
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                <![CDATA[Roque Jesús Alaguibe]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/como-nacio-el-pueblo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GhQspvtqwrIzDShC-XE1nIyO98o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/el_pueblo_1.tiff" class="type:primaryImage" /></figure><p>La historia es breve. Un 24 de diciembre, quienes hilvanamos este comentario, traíamos desde San Salvador, en un día de canícula abrasador, comprado y pagado en el acto, el instrumento que había de concretar en realidad tan largo tiempo acariciada: la imprenta. Un local destinado a “garaje”, en la entonces calle Juan S. Hermelo, fue su sede primigenia. Un cajón suplía al escritorio. La administración había sido instalada en el altillo. Tal toda la comodidad con que se contaba.</p><p>Tras mes y días de organización, EL PUEBLO hacía su aparición en la fecha recordada. Cuatro radicales integérrimos: Andrés Chiesa, Angel P.Premazzi, Félix R. Dimotta y Antonio Ferro, espontáneamente, en las formas más diversas aportaban su contribución a la obra emprendida. Muchísimos otros también se hicieron presentes con su bagaje de aportes. Era la familia que en comunidad de ideales partidarios, sin discrepancias, sin asomo de luchas intestinas, la que se solidarizaba en un magnífico ejemplo a la obra emprendida.</p><p>Y la colaboración escrita no se hizo esperar. Plumas consagradas unas, novatas otras, hacían llegar sus inquietudes traducidas en el pensamiento escrito. Luego la lucha electoral de 1928, encontró a nuestra hoja ofreciendo, de frente, sin cálculos de naturaleza alguna la prueba de fuego bien que ya por entonces algunos habían desertado, cuando más necesaria era su presencia en el combate en esa justa se jugaba el partido una carta brava.</p><p>Porque así, sin recursos dictatoriales, tan en boga en estos tiempos, lo quiso ese pueblo que él amó.&nbsp; Yrigoyen en efecto, lograba por segunda vez una victoria aplastante. Y Villaguay también ofrecía un triunfo sin precedentes.”</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GhQspvtqwrIzDShC-XE1nIyO98o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/el_pueblo_1.tiff" class="type:primaryImage" /></figure>La historia es breve. Un 24 de diciembre, quienes hilvanamos este comentario, traíamos desde San Salvador, en un día de canícula abrasador, comprado y...]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
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                <published>2026-03-09T21:21:47+00:00</published>
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            “El Pueblo” y sus orígenes
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                <![CDATA[Roque Jesús Alaguibe]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_wydPFphLaSNx7Qx7_JN5G7cW_8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/el_pueblo_y_sus_origenes.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>El hoy centenario diario “El Pueblo”, fundado el 4 de febrero de 1926, con motivo de sus Bodas de Plata, publicó un histórico suplemento de 22 páginas, tamaño sábana (equivalente a 44 de ahora), el domingo 4 de febrero de 1951, en su emplazamiento actual, &nbsp;con valiosas colaboraciones y con gran apoyo publicitario de las distintas empresas y comercios en general.</p><p>Bajo la dirección de su fundador don Emilio Surra (delegó el mando en su hijo Juan Carlos “Chino” el 21 de septiembre de 1953), fue compuesto a mano (la primera linotipo se incorporó recién el 29 de agosto de 1953).</p><p>Conocedor del trabajo manual, letra por letra (que me tocó hacer), me imagino los días y horas que les habrá insumido para terminar con tan valioso trabajo, el que al leerlo hoy considero que es histórico, por las importantes colaboraciones con que cuenta, porque el diario en general es historia pura.</p><p>Recuerdo que “El Pueblo” nació como bisemanario el 4 de febrero de 1926, en Hermelo 79 frente&nbsp; al Parque Urquiza, hoy Escuela Normal Superior “Martiniano Leguizamón” (propiedad de don Andrés Chiesa) , manteniéndose allí en esa condición hasta el viernes 26 de octubre de 1928. A partir de ahí se trasladó a la esquina de Alem y Brown, donde estaba el comité radical, propiedad de don Félix Dimotta, apareciendo desde el lunes 5 de noviembre de ese año como diario. El 30 de enero de 1941 el entonces vespertino&nbsp; se cambió a San Martín 29, casi Caseros, donde se mantuvo hasta el 10 de marzo de 1950 (se cumplen 76 años), en que se asentó en su propiedad actual de San Martín 352/68, adquirida a don José Leal.</p><p>En el valioso suplemento especial de sus Bodas de Plata, el diario publicó dos extensas notas donde cuenta de sus vicisitudes, incluidas clausuras y también sobre sus orígenes, y además su alineamiento incondicional con los postulados de la Unión Cívica Radical,. de Alem e Yrigoyen, parte que hoy quiero rescatar, y que dice así:</p><p>“Hemos vivido virtualmente entregados, hace sesenta días, a la confección de esta edición de EL PUEBLO, que ofrecemos con carácter especial hoy 4 de febrero, celebrando nuestras Bodas de Plata. La labor que ellas demandaron no escapará a nadie cuando, como se ha dicho, se adolece de elementos indispensables. Muchas, enormes&nbsp; las dificultades, pero también insistimos en repetirlo, superior la voluntad. Tarea llevadera nos ha resultado, no obstante, porque hemos contado con colaboración amplia, generosa. Y también con ese estímulo espontáneo que predispone. Ahí está, sino, hablando con elocuencia ese valioso material recibido de plumas privilegiadas”</p><p>“Vimos la luz el 4 de febrero de 1926 –fecha que recuerda, por feliz coincidencia, un episodio heroico para la Unión C. Radical: la revolución del 4 de febrero de 1905- en medio de una pobreza infinita. Consustanciados con el ideal inquebrantable que mantiene redivivo los manes de Alem, y que alentara con fuerza rectora incontrastable el espíritu superior del gran Hipólito Yrigoyen –ese magnífico señor de la Dignidad-, hemos aprendido una lección que, , ojalá, siga ganando conciencias, la de que el camino más recto es el que siempre conduce al triunfo.</p><p>Advenimos, lo repetimos con orgullo, rodeados de pobreza; pobreza honrosa.</p><p>La falta de metal era suplida por la decisión de luchar por aquel ideal superior, encarnado en la figura de Yrigoyen.</p><p>Su candidatura a la primera magistratura del país para los comicios de 1928, por segunda vez, entraba ya en apogeo. Y nuestra hoja aparecía precisamente, para ofrecerle el aporte espontáneo, desinteresado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_wydPFphLaSNx7Qx7_JN5G7cW_8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/el_pueblo_y_sus_origenes.png" class="type:primaryImage" /></figure>El hoy centenario diario “El Pueblo”, fundado el 4 de febrero de 1926, con motivo de sus Bodas de Plata, publicó un histórico suplemento de 22 páginas...]]>
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                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-03-09T21:17:10+00:00</published>
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            Tradición que atraviesa generaciones: la fidelidad de los lectores, en el centenario de El Pueblo
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                <![CDATA[Luciano Borcard]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yFFqZ4f3xbjZttjcVRCmRf_GugE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lidia_isabel_melzi_de_103_anos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 4 de febrero de 1926 nacía en Villaguay un proyecto periodístico llamado a convertirse en testigo privilegiado y memoria colectiva de la vida social, cultural y política de una localidad que, por entonces, contaba un siglo desde sus orígenes históricos.</p><p>Al cumplir 100 años de permanencia, El Pueblo no solo conmemora una trayectoria como medio de comunicación regional, sino también un vínculo profundo y sostenido con generaciones de lectores que hicieron del diario un ritual cotidiano.</p><p>Entre esas historias de fidelidad se destaca la de Lidia Isabel Melzi, una vecina que, a sus 103 años de edad y próxima a cumplir 104, encarna como pocas la relación entre el medio y las familias villaguayenses a lo largo de un siglo.</p>Un hábito que atraviesa 100 años<p>Lidia Isabel Melzi nació el 14 de mayo de 1922, hija de Juan Carlos Melzi y Cándida Margarita Coronel, es decir que llegó al mundo cuatro años antes de que Emilio Surra sacara a la calle El Pueblo.</p><p>Cuando el diario dio sus primeros pasos en 1926, llegaba a los padres de Lidia, quienes tenían Gomería Fate y venta de aceite para autos en la esquina de Rivadavia y Alem, donde también estaba su domicilio. Más tarde, la familia sumó una relojería, en una época en que la vida comercial y social de Villaguay se concentraba en un núcleo urbano constituido en torno al casco histórico.</p><p>Así comenzó una tradición que atravesaría décadas. Con el paso de los años, ya casada con Gregorio Enrique Martínez, Lidia mantuvo intacto ese hábito. “Desde que tengo uso de razón, en casa se compró el diario El Pueblo”, cuenta su hijo, Enrique Martínez Melzi, hoy de 66 años, al dar testimonio en el marco del centenario.</p>El diario como puente<p>Maestra de vocación y profesión, Lidia trabajó en las escuelas Podestá, Mitre y Sarmiento, además de desempeñarse en establecimientos rurales. A lo largo de su carrera recibió el premio Maestras Michelena, reconocimiento a su labor educativa.</p><p>Para ella, el diario no era solo un medio informativo: era el puente con la vida social de Villaguay. “Era su contacto con las noticias sociales de la ciudad”, recuerda su hijo. La lectura formaba parte de su rutina diaria, un momento de encuentro con la actualidad, los nombres conocidos y los acontecimientos comunitarios.</p><p>Durante décadas, El Pueblo acompañó primero sus tardes y luego sus mañanas. Las páginas fueron reflejando cambios de época, transformaciones sociales, diversas generaciones y nuevas realidades. Y en cada etapa, Lidia estuvo allí, del otro lado, leyendo.</p>Un siglo, muchas generaciones<p>Hoy, próxima a cumplir 104 años, su vista y su estado cognitivo ya no le permiten acceder a la lectura como antes. Sin embargo, lo hizo hasta hace pocos meses, sosteniendo una fidelidad que atraviesa prácticamente toda la historia de El Pueblo.</p><p>La historia de Lidia Isabel Melzi es también la historia de tantas familias villaguayenses para las que diario fue y sigue siendo parte de la vida cotidiana y registro de acontecimientos de relevancia, muchos de los cuales recortados y hasta encuadrados o bien preservados en álbumes familias y baúles de recuerdos que perdurarán por siempre.</p><p>Desde aquellos primeros ejemplares adquiridos por las familias del centro en la década del ‘20, pasando por generaciones de suscriptores hasta los lectores actuales de la edición impresa y la página web, la marca del diario ha sido una constante.</p><p>En su centenario, El Pueblo celebra no solo 100 años de tinta y papel, sino 100 años de confianza. Historias como la de Lidia, sus padres y su descendencia recuerdan que un medio de comunicación no se construye solo con noticias, sino con la fidelidad silenciosa de quienes, día tras día, lo eligen para sentirse parte de su comunidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yFFqZ4f3xbjZttjcVRCmRf_GugE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lidia_isabel_melzi_de_103_anos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde 1926, el diario no solo informa, sino que acompaña la vida de familias villaguayenses, como la de Lidia Isabel Melzi, de 103 años: desde sus padres hasta su descendencia, reflejando un siglo de historia, tradiciones y fidelidad.]]>
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            En el marco de los 100 años del diario “El Pueblo”, vecinos comparten recuerdos que construyen la historia de Villaguay
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                <![CDATA[Luciano Borcard]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ar_SQjIfRTe9-Nb-ngLUhRqZfQA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/en_el_marco_de_los_100_anos_del_diario_el_pueblo_vecinos_comparten_recuerdos_que_construyen_la_historia_de_villaguay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco de los 100 años del diario El Pueblo, y recordando la historia de nuestro Villaguay, el medio lanzó una convocatoria abierta a lectores, vecinos e instituciones para que compartan recuerdos, historias y anécdotas vinculadas tanto a la ciudad como al propio diario. La iniciativa busca fortalecer la memoria colectiva y brindar un espacio donde generaciones diferentes puedan reconocerse en vivencias comunes.</p><p>Hoy queremos compartir la carta enviada por la reconocida docente Olga Beltrame, quien recordó con cariño los desfiles patrios de su época escolar en el por entonces Colegio Nacional Martiniano Leguizamón:</p>Desfile Patrio del ayer…<p>Me produce mucha emoción y ternura ver esta foto con mis compañeras de secundario, en esa época. Este es un desfile por la década del 60, sería para un 9 de julio, y ahí íbamos pasando frente a la municipalidad. Yo soy la primera de la izquierda.Nuestro uniforme era el guardapolvo blanco, impecablemente planchado, zoquetes y mocasines. Podía hacer temperaturas bajo cero, pero así salíamos; no se aceptaban chalecos ni camperas ni sacos.El profesor de Educación Física, Juan Bautista Campressi, nos preparaba para la ocasión, ensayábamos marcando el paso todas al unísono. Para nosotros era un orgullo, un honor desfilar y cantar el Himno Nacional a viva voz. La comunidad participaba a pleno, iba toda la ciudad a vernos pasar y aplaudían con ganas. La banda del Regimiento acompañaba siempre y era un placer escucharla.Un recuerdo de mi adolescencia que tengo guardado en el corazón del viejo y querido Villaguay de ayer.</p><p>Este tipo de relatos permiten rescatar y preservar recuerdos que forman parte de la identidad villaguayense, y muestran cómo la comunidad construye y mantiene viva la memoria de su historia local. La convocatoria sigue abierta y todos los interesados pueden participar enviando sus historias al correo pueblogerencia@gmail.com o acercando el archivo a la administración del diario. Como recuerda el medio: “Tu historia también es parte del pueblo”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ar_SQjIfRTe9-Nb-ngLUhRqZfQA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/en_el_marco_de_los_100_anos_del_diario_el_pueblo_vecinos_comparten_recuerdos_que_construyen_la_historia_de_villaguay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Recordando anécdotas y vivencias de nuestra ciudad, el diario invita a la comunidad a participar en su convocatoria especial. Hoy compartimos la carta de la profesora Olga Beltrame, quien rememoró los desfiles patrios de su adolescencia.]]>
                </summary>
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                <published>2026-03-02T15:14:02+00:00</published>
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            Pensar Villaguay a 2050 desde una mirada integral
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los desafíos se nos presentan en la vida y nos ponen en situación de detenernos, pensar, imaginar y proyectar. Me parece oportuno recordar al conocido escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien popularizó la reflexión del cineasta santafesino Fernando Birra en relación a la pregunta ¿para qué sirve la utopía? La respuesta a este interrogante es la conocida metáfora: “La utopía sirve para caminar, y puede considerarse un horizonte que guía el camino”.</p><p>En esta línea de pensamiento, utopía es la motivación constante que toda persona posee para avanzar hacia un mundo más justo y humano, donde el movimiento y el proceso sean la verdadera meta, no el punto final.</p><p>El desafío de pensar y ver a nuestra ciudad en un futuro estimado a un cuarto de siglo, no necesita de un exceso de sueños utópicos, pero sí de ideas que se traduzcan en procesos posibles de realizar. Estos procesos no se construyen en soledad, con pensamientos individuales que suponen lo que el otro necesita, sino que requieren de diálogos constructivos y consensuados que proyecten el pensamiento pluralista de una sociedad en particular. Es importante promover estos espacios de comunicación con los diferentes sectores de la sociedad para conocer las necesidades de los ciudadanos, definir metas y objetivos que contribuyan a mejorar sus proyectos de vida.</p><p>Proyectar nuestra ciudad hacia 2050 requiere de cierta utopía que nos permita visualizar en el horizonte lo que anhelamos, pero sin olvidar que las necesidades futuras tienen que ser trabajadas desde ahora para que el desarrollo de la ciudad acompañe los cambios que se avizoran.</p><p>Uno de los aspectos básicos es conocer las tendencias demográficas relacionadas con el crecimiento poblacional y cambios en las características de las diferentes franjas etarias, tales como índices de natalidad, longevidad, migraciones, déficit habitacional, que demandan atención de las necesidades básicas de toda comunidad en crecimiento como lo es nuestra ciudad.</p><p>Lo mencionado representa un punto de partida y es fundamental considerarlo si queremos que las políticas públicas hagan foco es las necesidades existentes con iniciativas que contemplen propuestas educativas innovadoras que favorezcan las demandas actuales y futuras, atención de la salud, proyectos de infraestructura con amplios espacios verdes, viviendas y transporte que se vayan adecuando y dando respuesta a las necesidades sociales y reclamos colectivos de un flujo poblacional que cambia.</p><p>Una demanda que puedo citar a modo de ejemplo se relaciona con la prolongación de vida de las personas, que como bien sabemos va en aumento y la necesidad de espacios adecuados con ambientes confortables para un buen vivir en esta etapa, resultan escasos; los existentes no son suficientes y no siempre contemplan las necesidades básicas. Las personas especializadas para estas tareas también representan una demanda. Esta realidad se da porque las familias no siempre disponen de espacios y tiempos para el cuidado de sus adultos mayores.</p><p>Sabemos que los espacios verdes y recreativos mejoran la calidad de vida y el bienestar, sobre todo en una sociedad donde las tecnologías y la inteligencia artificial están cada vez más presentes, facilitando la vida cotidiana de las personas y dejándoles más tiempo libre. Un aspecto a tener en cuenta para seguir construyendo y mejorando.</p><p>Mirar política y socialmente a nuestra ciudad con proyección a un cuarto de siglo permite considerar algunos puntos clave:</p><p>-Villaguay es un punto geográfico estratégico dentro de la provincia y tiene que consolidarse como un importante polo educativo con aumento de mano de obra por inversiones privadas y generación de trabajo autónomo.</p><p>-Favorecer la instalación y desarrollo de industrias y fábricas que demanden trabajo y promuevan estabilidad laboral.</p><p>-Definir necesidades laborales a futuro para preparar hoy a los que serán responsables de satisfacer esas demandas.</p><p>-Conocer el contexto social y prever líneas de acción para la construcción de una ciudad comprometida con su crecimiento, con personas que cuidan y disfrutan de los espacios públicos, de sus barrios, en suma una comunidad solidaria y participativa, que construye presente mirando al futuro.</p><p>-Creer que la ciudad que queremos se construye entre todos y esas líneas de acción consensuadas y definidas tienen que trascender las diferencias políticas-partidarias.</p><p>-Consolidar una sociedad políticamente madura que trabaja por el bien común.</p><p>-Si el horizonte se transforma en una utopía colectiva, el hacer cotidiano involucra a todos los ciudadanos desde los diferentes roles y funciones.</p><p>Toda persona tiene cierta utopía en su visión de futuro, donde el hacer (herramienta vital que lo mantiene en movimiento) le recuerda permanentemente su propósito de vida, pero en el caminar aparecen dificultades e imprevistos, factores que pueden favorecer, retardar u obstaculizar la concreción de los objetivos propuestos.</p><p>Para concluir, no debemos olvidar que nuestro sistema de gobierno es democrático, federal y por períodos de tiempo, permitiendo la alternancia de diferentes modelos políticos, pero a pesar de ello debe primar el consenso y la capacidad de diálogo de las partes para favorecer el bienestar de la sociedad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Prof. Mariana Bentos
Diputada provincial]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-10T02:01:41+00:00</published>
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            100 años de El Pueblo: una celebración participativa, abierta y colectiva
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        <link rel="alternate" href="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/100-anos-de-el-pueblo-una-celebracion-participativa-abierta-y-colectiva" type="text/html" title="100 años de El Pueblo: una celebración participativa, abierta y colectiva" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Mariano Jacobi]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/100-anos-de-el-pueblo-una-celebracion-participativa-abierta-y-colectiva">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El centenario de El Pueblo representa no solo un hito para el medio, sino también una oportunidad para poner en valor la historia compartida con generaciones de lectores, trabajadores y protagonistas de la vida social, cultural y política de la ciudad. Por ese motivo, las celebraciones están pensadas como un proceso participativo, abierto y colectivo.</p><p>Como primera iniciativa, se invita a todos aquellos que deseen contar una historia, recuerdo o anécdota vinculada a la ciudad, al diario o a alguna institución local, a plasmarla por escrito para formar parte de sucesivas publicaciones: los relatos podrán ser enviados en formato Word al correo electrónico pueblogerencia@gmail.com o bien redactados en papel y acercados personalmente a la administración.</p><p>El material recibido será publicado progresivamente en las ediciones, conformando un registro colectivo de la memoria y la historia local, construido a partir de las voces de la propia comunidad.</p><p>Asimismo, en el marco de esta celebración, se implementan beneficios especiales para suscriptores y nuevos lectores. Durante febrero, los suscriptores históricos accederán a un descuento del 8% en compras superiores a $20.000 en la librería del diario.</p><p>Por su parte, quienes se conviertan en nuevos suscriptores, o aquellos que habiéndolo sido decidan retomar su suscripción, podrán acceder durante los meses de febrero, marzo y abril a una promoción especial del 14% de descuento, abonando un valor promocional de $12.000; concluyendo dicha promoción en mayo.</p><p>Desde El Pueblo agradecemos el acompañamiento sostenido de la comunidad a lo largo de estos 100 años e invitamos a ser parte activa de esta celebración, que busca honrar el pasado, reconocer el presente y proyectar el futuro de un medio profundamente ligado a la historia de Villaguay.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En el marco de la celebración de los 100 años de El Pueblo, durante 2026 se llevarán adelante diversas acciones y actividades destinadas a conmemorar este acontecimiento tan significativo junto a la comunidad de Villaguay.]]>
                </summary>
                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-10T01:59:20+00:00</published>
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            Un diario en movimiento y con capacidad de adaptación
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        <link rel="alternate" href="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/un-diario-en-movimiento-y-con-capacidad-de-adaptacion-1" type="text/html" title="Un diario en movimiento y con capacidad de adaptación" />
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        <author>
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                <![CDATA[Luciano Borcard]]>
            </name>
        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>]]>
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                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-10T01:56:33+00:00</published>
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            Memorias escritas en tinta
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        <link rel="alternate" href="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/memorias-escritas-en-tinta" type="text/html" title="Memorias escritas en tinta" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/memorias-escritas-en-tinta">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace 100 años, El Pueblo comenzó a narrar la historia de su comunidad. Desde entonces, generación tras generación de trabajadores dejó algo de sí en estas páginas. Detrás de cada edición no hay un número más: hay horas -muchas veces madrugadas- de cierre, tinta en las manos y la convicción profunda de quienes creyeron, y creen, en el valor de informar.</p><p>Cuando crucé por primera vez la redacción no imaginé que terminaría formando parte de una institución con un siglo de historia, voces y sueños impresos.</p><p>Haber atravesado distintas etapas de progreso, participar en cada tarea y ser testigo del paso de la linotipo a las computadoras, constituye un broche personal que queda aferrado al alma. Es el reconocimiento a incontables horas de suplementos, ediciones especiales, diseños, diagramación y correcciones.</p><p>Ser trabajadora gráfica no solo se limita a comunicar la alegría de cada nacimiento, de encontrar la “frase justa” para cumpleaños y aniversarios, o poner palabras al consuelo en cada necrológica. Sino compartir horas con compañeros que convierten el trabajo en una experiencia más ligera, significativa y productiva, planteando ideas, compaginando y opinando. Y a lo largo de mi trayectoria, tuve (y tengo) el privilegio de trabajar con un grupo talentoso, de esmerada dedicación y mente positiva.</p><p>Como parte del equipo que hoy sostiene esta labor de comunicar, resulta inevitable mirar hacia atrás y dimensionar el camino recorrido de este medio que supo adaptarse a los cambios y crecer junto a la ciudad que lo vio nacer.</p><p>El Pueblo celebra su centenario. Y me enorgullece ser parte de su presente.</p><p>Porque ser parte de El Pueblo es, de algún modo, asumir una herencia y una responsabilidad que trascienden el tiempo.</p><p>¡Felices 100 años, diario El Pueblo!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Sonia Noemí Cabrera
Diseño y diagramación]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-05T18:45:00+00:00</published>
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            La vida es hoy: comunidad, cultura y futuro
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        <link rel="alternate" href="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/la-vida-es-hoy-comunidad-cultura-y-futuro" type="text/html" title="La vida es hoy: comunidad, cultura y futuro" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/la-vida-es-hoy-comunidad-cultura-y-futuro">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Pensar Villaguay a futuro? Qué difícil en estos tiempos… Me gusta pensar en el futuro inmediato, “casi presente”, el tiempo es hoy, o mañana. Creo que pensar en nuestros hijos, en las nuevas generaciones, es pensar en lo mejor hoy, para que ese mejor futuro llegue rápido; lo demás es política, y de la mala. No creo en dejar el alma hoy para que ellos vivan mejor en 25 o 50 años; es mentira, la vida es hoy; el que sufre, sufre hoy. Si nosotros estamos mal hoy, nuestros hijos estarán mal hoy y más adelante también. Ellos quieren vernos bien. Por supuesto que se debe proyectar también a futuro lejano para que las grandes obras sucedan, pero eso es otra cosa.</p><p>Pienso en palabras y acciones necesarias que cada día necesitamos más como:</p><p>Empatía: empatía de verdad; la de todos los días, la que hace al mundo mejor; que el que va en auto frene y deje pasar al peatón, al niño, al anciano, a la embarazada, a la persona que camina. Que no destruyan los árboles con la poda o arrancándolos, que no tiren basura, que sean responsables de sus animales, que no anden en auto como locos… porque disiento en que eso es falta de educación… estamos en 2026; todxs sabemos básicamente lo que está mal… Si logramos una buena convivencia social, el día a día cambia mucho, por supuesto para bien.</p><p>Otredad: ponerse en el lugar del otro. Juzgar menos, respetar más.</p><p>Patriotismo: no ser vendepatria. Primero Argentina. Primero lo nuestro. Que los políticos hagan lo que deben hacer y por lo cual cobran, para que el pueblo esté mejor. Y claro; que lxs ciudadanos hagamos lo que tenemos que hacer para que funcione, también tenemos cantidad de obligaciones y compromisos.</p><p>Estado: necesitamos el Estado. Necesitamos el “contralor” del Estado. Necesitamos que frene lo que tiene que frenar y que defiende al pueblo, que defienda siempre primero a lxs más vulnerables; siempre, siempre.</p><p>Internet: menos, menos celular, menos capitalismo, menos sistema furioso, no necesitamos ni un cuarto de todo lo que nos han hecho creer que necesitamos.</p><p>Encuentros: más, más encuentros directos, cara a cara, charlas, debates, mates de por medio. Esto también cuenta para nuestros gobernantes, menos enviar cartas y pedir audiencias; más tiempo para escuchar al pueblo.</p><p>Cultura: lxs hacedores culturales siempre están. En eventos, festivales, puestas, actos, fin de año, fiestas, en movimiento, actuaciones, esculturas, pinturas, música, canto, letras, y más…. ¿Cómo sería nuestra sociedad sin el arte? Entonces, ayudemos a que pueden desenvolverse, vivir, alquilar, pagar impuestos, comer, en fin, ayudémoslos a que tengan trabajo, contratémoslos.</p><p>Creo que mejoraremos a futuro con los “nuevos” gurises que se están criando en el amor, en la solidaridad, en el cuidado de la ecología, con amor, mucho amor. Quizás no son de “cristal”, quizás son amorosos y deben aprender a que ese cristal sea fuerte.</p><p>Tal vez, cada uno aportando y dando lo mejor de sí en cada oficio, en cada profesión, hagamos una comunidad mejor. Nuestro aporte es desde la cultura, desde la danza, con la que decimos, protestamos, nos paramos, pensamos; pero también nos solidarizamos, ayudamos, reímos, lloramos, compartimos, y de esa manera hacemos del mundo un lugar mejor.</p><p>¡¡¡Felicitaciones por el centenario, diario El Pueblo!!! Gracias por estar en cada momento, en cada obra que realizamos, en cada evento, en cada danza y en el hogar de lxs villaguayenses, llevando el quehacer de nuestro pueblo.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Lic. Prof. Mario López Bondaz
Artista y docente]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-05T17:15:00+00:00</published>
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            Turismo y futuro: una mirada al 2050
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/turismo-y-futuro-una-mirada-al-2050" type="text/html" title="Turismo y futuro: una mirada al 2050" />
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        <author>
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/turismo-y-futuro-una-mirada-al-2050">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Sumarme a la celebración de los 100 años del diario es, para mí, una oportunidad que valoro mucho, no solo por su trayectoria ligada a la vida cotidiana y a la historia de Villaguay, sino porque invita a algo fundamental: detenernos a pensar el futuro de nuestra ciudad, reflexionar y proyectar con responsabilidad. Hacerlo desde el turismo, en este contexto, es también reconocer el rol que tiene la comunicación en acompañar los procesos de crecimiento y transformación.</p><p>Cuando pienso en Villaguay de acá a 2050, no la imagino convertida en una ciudad turística masiva ni ajena a su identidad. Me gusta pensarla creciendo sin perder eso que la caracteriza: la tranquilidad, el trato cercano, el ritmo amable y el vínculo con la naturaleza. Creo que ese es su mayor valor y el punto de partida para proyectar el turismo hacia el futuro.</p><p>Villaguay tiene, además, una ubicación estratégica privilegiada en el corazón de Entre Ríos, que la posiciona como un punto de encuentro natural entre distintas regiones. En los próximos 25 años, imagino una ciudad que consolida su perfil como sede de congresos, convenciones y encuentros institucionales, académicos y empresariales. Contamos con un Centro de Convenciones y con servicios que permiten desarrollar el turismo de reuniones, un segmento que genera movimiento durante todo el año y dinamiza la economía local.</p><p>Villaguay ya cuenta con recursos muy valiosos: su ubicación estratégica, sus fiestas populares, su identidad cultural, su gastronomía y sus espacios verdes. Por eso, es nuestra responsabilidad valorarlos, cuidarlos, protegerlos y fortalecerlos. A su vez, resulta fundamental promover la concientización comunitaria sobre el cuidado del ambiente, un factor directamente ligado al desarrollo turístico y al crecimiento responsable de la ciudad.</p><p>Desarrollar un turismo sustentable debería ser el rumbo de los dirigentes y de la comunidad en general, un turismo que se integre a la vida cotidiana de la ciudad y que permita a quienes nos visitan conocer no solo un destino, sino una forma de vivir. Imagino un turismo de cercanía, familiar y consciente, que se desarrolle durante todo el año y que genere beneficios sostenidos.</p><p>Pero el turismo no se construye solo con recursos o infraestructura. Se construye, sobre todo, con personas. Por eso, la capacitación también es un eje clave. Quienes trabajan en la gastronomía, la hotelería, el transporte, los servicios turísticos y también quienes se desempeñan en espacios públicos, balnearios, terminales de ómnibus e instituciones son, en la mayoría de los casos, el primer contacto con quienes llegan a nuestra ciudad. De allí la importancia de la formación, del compromiso con la identidad local, de la empatía y la solidaridad, para lograr que quienes nos visitan quieran volver.</p><p>Un destino se recuerda tanto por lo que ofrece como por cómo hace sentir a quienes lo recorren.</p><p>El desafío es planificar, articular y construir políticas públicas con bases sólidas, concretar obras que queden en la ciudad y mejoren la calidad de vida de la comunidad y de quienes nos visitan, para proyectar una ciudad más integrada, más preparada y con más oportunidades para las próximas generaciones.</p><p>Las gestiones son transitorias; las obras y las decisiones pensadas con visión, trascienden en el tiempo.</p><p>Felicito al diario por sus 100 años de historia, compromiso y servicio a la comunidad, y agradezco la invitación a pensar juntos el Villaguay del futuro.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Dra. Cecilia Revoredo
Secretaria de Turismo, Deporte y Ambiente
Empresaria hotelera]]>
                </summary>
                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-05T16:45:00+00:00</published>
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        <title>
            Urbanismo y planificación: Derecho a la ciudad, reflexión para vivir mejor en Villaguay 2050
        </title>
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        <author>
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/urbanismo-y-planificacion-derecho-a-la-ciudad-reflexion-para-vivir-mejor-en-villaguay-2050">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Las ciudades son la expresión cultural de la gregariedad del hombre, de esa necesidad de vivir en comunidad. En la administración de las libertades y los límites, en el ejercicio eficiente de quienes la gobiernan y la viven, radica la posibilidad de promover calidad de vida a todos los habitantes.</p><p>Las ciudades, tal como las conocemos, se asientan sobre una zona urbana con su peri urbanidad lindante y cada una de estas no solo tiene una función específica, sino también están interrelacionadas entre sí, por lo que es imprescindible pensarlas en conjunto.</p><p>En el caso de la zona urbana requiere, para su buen funcionamiento, aspectos o condiciones entre los que se encuentran:</p><p>1- Redes de infraestructura de calidad (redes de agua, cloacas, electricidad, vialidad, fibra óptica, etcétera); 2- Equipamiento social cercano (escuelas, plazas, clubes, parques, etcétera); 3-Equipamiento comercial e industrial (comercios de media y pequeña escala, parques industriales, puertos secos para el trasbordo de mercadería, etcétera); 4- Política de movilidad (trasporte público, calles, bici sendas, peatonales, etcétera); 5- Política ambiental de calidad (recolección y reciclaje de la basura urbana, mantenimiento y recreación de espacios públicos); y 6- Construcción de nuevas centralidades (dan accesibilidad a los hitos naturales cercanos; o equipamiento social futuro). Todas estas condiciones mejoran sustancialmente la calidad de vida, por ende, la carencia, la existencia parcial o el mal funcionamiento, le complican la cotidianeidad, la vida laboral y desarrollo a sus habitantes, estos déficits se constituyen en lo que denominamos deuda urbana, cuya atención debiera ser prioridad de una gestión política.</p><p>En Villaguay, si verificamos estos condicionamientos, podemos decir con claridad que contamos con una elevada deuda urbana y, en contrapartida, tenemos una gran vacancia (es decir, baldíos o inmuebles en desuso que cuentan con infraestructura completa totalmente desaprovechados). Por ello, una política inteligente debe reducir la deuda, pero también la vacancia y el sub uso urbano.</p><p>En este marco, es muy importante no seguir tomando deuda, impidiendo que se produzcan nuevos asentamientos donde no existen estas condiciones descriptas, porque lo que no se exige para asentarse luego se requiere para vivir.</p><p>En el caso de la zona peri urbana también se requiere, para su buen funcionamiento, condiciones para la convivencia con lo urbano, tales como son los aspectos ambientales, que permiten la conservación de alguna biodiversidad, que a su vez es un atractivo; garantizar el equilibrio con las cuencas hídricas, porque si no las pagamos con desbordes de los arroyos, etcétera; económicas, para un cordón frutihortícola, granjas de producción, lugares de turismo; todas actividades que claramente son incompatibles con lo urbano.</p><p>La suma de estas condiciones de desarrollo nos permite señalar que Villaguay tiene una gran pendiente, la deuda máxima, que es su planeamiento, un abordaje que estudie en particular las zonas circundantes a lo urbano y regule e intervenga para preservar una amable relación con el entorno. Ese planeamiento debe ser riguroso en la información, como también democrático: se debe decidir en consenso con entidades intermedias de la ciudad, así como de los ciudadanos a través de los medios disponibles.</p><p>La mancha urbana (extensión irracional de una ciudad), es resultado de la ineficacia que impide el crecimiento, garantiza la mala calidad de vida de los ciudadanos y condiciona el mejoramiento de la ciudad.</p><p>EL registro de datos censales nos informa que la ciudad de Villaguay pasó de 39200 habitantes a 41230; de 500km2 a 1050Km2 en superficie ocupada y de 9500 contribuyentes a 10500 (censos 2010 y 2022). En síntesis, la ciudad duplicó la superficie que debe ser atendida por servicios, pero su porcentaje de contribuyentes aumentó solo 8%, que se deduce del crecimiento de habitantes. Esto implica que resulta cada vez más insuficiente e ineficiente la prestación de los servicios y casi nula la posibilidad de invertir en la infraestructura que exige por ejemplo cualquier política de radicación de empresas que cambien la matriz productiva y permita que Villaguay vuelva ser tierra de oportunidades.</p><p>Si comparamos con indicadores de densidad baja (100 habitantes/km2 o manzana, 3,5 habitante por casa, lo que da entre 25 y 30 casas por manzana), toda la población de Villaguay podría habitar en 400 manzanas, sumándole 150 manzanas para equipamiento social, productivo y comercial. Producto de la expansión irracional de la ciudad, la población hoy está asentada sobre 1400 manzanas. Esto se traduce en una exigencia de inversión casi imposible; a solo efecto de mostrar un ejemplo, veamos la pavimentación de calles: con el agrupamiento en 550 manzanas totales se requeriría 1100 cuadras para pavimentar toda la ciudad, hoy hay aproximadamente 1000 cuadras pavimentadas, o sea con solo 100 más tendríamos la ciudad completa con pavimento sobre la red vial. Pero eso es imposible porque toda la población de la ciudad está asentada (desparramada) sobre aproximadamente 1400 manzanas dispersas que llevan a una necesidad potencial de 1800 cuadras más de pavimento (inversión inalcanzable).</p><p>Lo externo a lo que produce la ciudad, su gente y su gobierno, incide en nosotros mucho más de lo que creemos y para ello hay que planificar o pensarse, porque inexorablemente incidirá como fenómeno en nuestras vidas. Ejemplo de ello es el cambio de modelos productivos o el corrimiento de actividades de otras zonas vecinas o actividades generadas por nosotros que debemos o debimos verlas integralmente.</p><p>Varios ejemplos puntuales: a- Hoy estamos en pleno proceso de corrimiento de la frontera de la industria avícola hacia nuestra zona, que requiere adecuación de varias redes de accesibilidad, así como de abastecimiento, y ya está impactando en la ciudad; b- Vincular la oferta de formación de nuestros jóvenes y la capacitación con los procesos productivos actuales y futuros de nuestra región es inexorable (ejemplo a rescatar: “Granja modelo” en la Escuela Agrotécnica), pero en este rubro también la ciudad y su infraestructura física juegan: desde la accesibilidad a los edificios escolares, la mayoría hoy tienen veredas inexistentes o rotas); o los circuitos de acceso vehiculares/bici sendas, la señalética, etcétera; hacer un registro de las ofertas de los departamentos en alquiler para los estudiantes y tener un protocolo para la construcción de esos productos; c- La conexión de las rutas nacionales 130 y 18, más el diseño integral del tránsito pesado, requieren un plan de desarrollo urbano; etcétera.</p><p>Todas las personas tienen derecho de encontrar en la ciudad las condiciones necesarias para su realización política, económica, cultural, social y ecológica, asumiendo el deber de la solidaridad. Esta manifestación se denomina “Derecho a la ciudad”.</p><p>Hacer efectivo ese derecho a la ciudad implica una necesaria reforma urbana, no solo en lo físico sino en lo conceptual, en los objetivos políticos, en el marco jurídico, en los modos de planificación, gestión y financiamiento, en los instrumentos a utilizar. Aquí radica la verdadera inclusión social.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Arquitecto Luis Uriona]]>
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                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-05T14:38:40+00:00</published>
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            Un horizonte turístico construido desde la experiencia y el compromiso colectivo
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Acepté con gusto el desafío de escribir esta columna no solo como una residente que ama su ciudad, sino desde la perspectiva que me han brindado décadas de labor ininterrumpida en el sector turístico por el cual fui invitada. Once años como directora de Turismo, nueve años en la conducción de la Cámara de Turismo (CaTuVi), mi rol como socia de una de las agencias de viajes más relevantes de la región por doce años y, fundamentalmente, mi vocación docente en la carrera de Turismo que, desde su creación en 1985 hasta mi jubilación en 2014, formó a las generaciones que hoy piensan y trabajan en el turismo local, provincial e incluso nacional. Lazos de toda una vida que me permiten mirar el pasado con orgullo y el futuro siempre con optimismo, afirmando que el desarrollo turístico no es un suceso espontáneo, sino una construcción colectiva. El turismo no es solo una actividad económica que demanda un cálculo de fuerza motriz, sino una red de actividades, atractivos y servicios que requiere la sinergia de todos sus actores de manera simultánea y coordinada para asegurar sus múltiples beneficios, hoy y a futuro.</p>De centro de escala a destino con identidad&nbsp;<p>Para proyectar el mañana, es imperativo entender de dónde venimos. Durante gran parte del siglo XX, Villaguay fue definida técnicamente como un centro turístico de escala: un nodo logístico de transporte y servicios, donde el viajero se detenía por necesidad de reabastecimiento antes de continuar hacia otros rumbos, sin que la estadía superara generalmente una noche. Se sostenían entonces obras para mejorar la ciudad desde sus plazas, balneario, pavimentación e iluminación urbana, entre otras. Se instalaba, de a poco, la palabra turismo en el diálogo público privado local, en el periodismo radial y en la relación municipio - provincia. A partir de 1999, por decisión política, el turismo pasó a ser uno de los ejes para transformar esa realidad, para pasar a ser un destino emergente, con potencialidad propia para atraer visitantes por sus recursos naturales y culturales. Este cambio de paradigma no fue solo un eslogan: Villaguay, ciudad de encuentros, sino que fue el inicio de un proceso de desarrollo local pensado para movilizar los recursos del territorio en torno a un proyecto común sostenible en el tiempo.</p><p>Gracias a distintos impulsos políticos, en períodos más o menos equivalentes en canalización de recursos y liderazgo, se gestaron hitos que hoy son pilares de nuestra identidad turística: el Centro de Convenciones “Papa Francisco”, clave en el turismo de reuniones; la Reserva Natural Municipal “La Chinita” y el Parque de la Velocidad, que ofrecen experiencias en la naturaleza y deporte de gran posicionamiento; los carnavales en su nuevo espacio; el complejo termal, más allá del devenir en su gestión y situación actual; y la Fiesta Provincial del Pastel Artesanal, solo por nombrar algunos.</p>El sector privado: el interlocutor necesario<p>A pesar de estos anclajes, el desarrollo local exige una concepción endógena donde los actores definan, con su participación activa, el proyecto común. Observo con preocupación que, en los últimos años, el sector privado ha ido abandonando su rol de interlocutor estratégico, de manera orgánica e institucionalizada. En tiempos que la gobernanza, definida como un nuevo estilo de gestión pública basado en la cooperación y vinculación entre el Estado y las organizaciones no estatales, se encuentra instalada en gobiernos municipales y provinciales, está por hoy debilitada en Villaguay.</p><p>Debemos recordar que la CaTuVi tuvo un rol estratégico de liderazgo local y provincial indiscutible durante la crisis de la pandemia de coronavirus en 2020. En esos momentos de incertidumbre, fue la Cámara la que coordinó acciones con la municipalidad, demostrando que cuando el sector privado asume su responsabilidad, los resultados son tangibles.</p><p>Es necesario recuperar la cultura asociativa y la capacidad de sentarse a una mesa de decisiones por un trabajo en común. La gobernanza turística exige participación y capacidad de respuesta. Un desarrollo local integral solo es posible si los actores definen los elementos clave que componen su territorio, los comunican y comercializan en el mercado de manera conjunta. Cuando los gastronómicos, hoteleros, organizadores de eventos, bodegas y emprendimientos rurales, guías y artesanos locales trabajan de forma coordinada, logran generar una oferta integrada que retiene al visitante por más tiempo. El asociativismo permite reducir costos en promoción, marketing territorial y digital. La innovación, crear circuitos dinámicos, que un solo actor no puede sostener, es el activo necesario para abarcar los múltiples segmentos e intereses de los turistas. Además, en el escenario turístico actual, la digitalización actúa como un pilar para la comunicación y la gestión inteligente de los destinos, permitiendo el uso de herramientas de información, promoción y toma de decisiones en las que no puede haber divergencias o ausencias.</p>Aprender de las pérdidas para ganar el futuro<p>Para proyectar el Villaguay que queremos, debemos mirar honestamente lo que hemos dejado en el camino. En décadas, perdimos algunos activos valiosos,los que a veces han evolucionado a nuevas propuestas como el Motoencuentro Internacional de más de 4000 motos, a encuentros de autos clásicos y antiguos. La peatonal y la semipeatonal que podrían haber evolucionado ahora hacia los actuales Centros Comerciales a Cielo Abierto (CCA), muy difundidos en asociación al turismo y el urbanismo moderno sostenible. O en pocos años, perdimos la Carrera Universitaria en Turismo, usina del pensamiento estratégico turístico y profesional. También desde el sector privado hemos perdido camas, o grandes festivales y espacios bailables. Hay pérdidas de las cuales somos pasivos espectadores, para después admirar como avanza en otros lugares lo que supimos tener.</p><p>También tenemos procesos de cambio, no pérdidas, que cargan sobre sus hombros críticas desde que inician, las que no deberían prevalecer para ganar el futuro en Villaguay. Caso del polo gastronómico, que hoy muestra un nuevo perfil de la mano de una inversión privada; o la nueva Terminal de Ómnibus “Juan Pablo II”, que poco a poco va a fortalecer su conformación comercial, así como su viejo emplazamiento ha tomado otro rol, antes que una demolición. En este contexto, pensar la relocalización de la oficina de atención al visitante y turista, para jerarquizar su función y servicios, es un pendiente atemporal.</p><p>Aún debemos capitalizar más el motor de nuevos impulsos, tanto públicos como privados, para seguir perfilando un Villaguay con turismo.</p>Hacia un futuro de convalidación y acción<p>Pero mientras esos “impulsos” se hacen de financiamientos o de inversores, el turismo sigue funcionando como una red decisional. Si un hilo se corta, el tejido se debilita; si un hilo se engrosa, el tejido se desproporciona. Solo a través de la convalidación de actores clave y la toma de decisiones compartida sobre las estrategias de mercado y actualización de la oferta de experiencias se encamina un desarrollo integral y sostenible. Pero el futuro es hoy, y nos exige que el sector privado retome su compromiso institucionalizado. La pandemia pasó, y en muchos casos hay nuevas generaciones al frente de empresas locales y nuevos protagonistas se encuentran con servicios en un vistazo de Instagram. Ninguno va a ser “turístico” por sí solo, las redes no hacen magia en el aire. Necesitan un territorio al cual llega el turista, y ese territorio es la ciudad toda.</p><p>Hoy se presenta una oportunidad histórica: el inicio del funcionamiento del Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos. A través de la Cámara Entrerriana de Turismo, Villaguay puede y está convocado a posicionarse como la voz referente de la zona centro de la provincia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Lic. Paula Durán
Asesora en Desarrollo de Gestión
Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos]]>
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                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T18:00:00+00:00</published>
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            Escuela, territorio y responsabilidad rumbo a 2050
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“El verdadero desafío de la educación es enseñar a los estudiantes a asumir su libertad y su responsabilidad”Philippe Meirieu</p><p>&nbsp;</p><p>La escuela como institución atraviesa la vida de cualquier ciudadano y en cada persona adulta siempre hay un recuerdo, una reseña, una anécdota relacionada con algún docente o con alguna situación vivida en esos lugares donde se combinan los saberes, el juego y las capacidades con la vida cotidiana de niños, adolescentes, jóvenes y adultos.</p><p>En el territorio del departamento Villaguay se esparcen gran cantidad de edificios escolares, algunos en ámbitos urbanos y otros rurales, de todos los niveles educativos incluso de Educación Superior con dos institutos (uno público y otro de gestión privada). En ese contexto circulan supervisores, docentes, estudiantes, familias, autoridades políticas, militares, policiales, religiosas y culturales.</p><p>En cada distrito, el territorio contextualiza y condiciona la actividad educativa en el interior de cada establecimiento, entrecruzándose la normativa, programas educativos, equipos directivos y docentes, agentes no docentes -comúnmente los llamamos ordenanzas o administrativos-, pero influyen en las actividades las acciones de municipios, juntas o comunas, los caminos de acceso, las distancias, las condiciones edilicias, el comedor escolar y los servicios como electricidad e internet.</p><p>En un proceso de transformación educativa, en un paradigma diferente al de hace 100 años, hoy la escuela se debate en nuevos desafíos, pero sin dejar de lado el derecho a la educación de cada persona, por lo cual la comunicación y la gestión de políticas públicas desempeñan un rol importante.</p><p>En el departamento Villaguay actualmente se han tendido puentes de trabajo en equipo con autoridades de cada localidad -sean municipios, juntas o comunas-, funcionarios provinciales y legisladores, pero también con Salud, Seguridad, Justicia Desarrollo Humano, Vialidad e Infraestructura, sumándose en ciertas ocasiones representantes de los gremios teniendo este diálogo como horizonte el fortalecimiento de la educación a través de una gestión eficaz, que atienda los emergentes y las situaciones complejas.</p><p>Cada directivo, en la dimensión administrativa, tiene la responsabilidad del cuidado de los recursos y bienes a su cargo, como también del respeto a la normativa y a la gestión de recursos o personal cuando la situación lo amerita y en esto la comunicación real, fluida y por los medios correspondientes, acompañan este proceso.</p><p>En una era digital, donde el celular no solo me comunica con el otro, sino que me acerca el mundo, me resuelve el trámite, me informa sobre lo que no conozco o quiero saber, a pesar que a veces se convierte en una herramienta peligrosa o difamatoria, se hace necesario plantearse nuevos caminos ante el desarrollo científico-tecnológico de estos tiempos y los futuros.</p><p>Pensando en el Villaguay del 2050, considero que en educación debemos:</p><p>*Seguir fortaleciendo el trabajo en equipo e interdisciplinario entre distintos organismos locales y provinciales, para acordar sobre infraestructura, salud mental, violencia escolar e intrafamiliar, adicciones entre otras situaciones.</p><p>*Atender realmente las trayectorias de los estudiantes con políticas públicas consensuadas, donde el compromiso de cada parte implicada se encamine hacia el desarrollo de las posibles capacidades de la persona para su inserción en el mundo.</p><p>*En el marco de la transformación de la escuela secundaria, establecer un vínculo real entre el mundo del trabajo -con empresas locales y las instituciones de educación secundaria de la localidad- combinando estilos pedagógicos que acercarán el aula y las responsabilidades laborales.</p><p>*Propuestas de formación acorde a las necesidades regionales, aprovechando la información de los censos y de los programas educativos. En este caso, realizar tareas de concientización de la importancia de la capacitación permanente, aceptando las nuevas formas de enseñar que combina lo presencial con lo virtual.</p><p>*En el futuro se avista un descenso demográfico de la población -ya se visualiza en el departamento Villaguay-, lo cual incidirá en la matrícula: habrá entonces que reconvertir y repensar las aulas con los recursos necesarios para mejorar la calidad educativa.</p><p>En espacios áulicos inteligentes, con propuestas de innovación, con los recursos humanos y materiales, con docentes capacitándose continuamente para ejercer derechos y cumplir obligaciones, en una educación inclusiva y democrática, con diálogos permanentes, con disensos y consensos, las escuelas podrán llevar a cabo procesos pedagógicos fortaleciendo el derecho a la educación de estudiantes que aprenderán a ejercer su libertad y responsabilidad como ciudadanos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Mónica David
Profesora de Historia
Directora departamental de Escuelas]]>
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                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T17:30:00+00:00</published>
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            El Pueblo a los 100: el pasado que explica el futuro
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                <![CDATA[Mariano Jacobi]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando en 2016 El Pueblo celebraba sus 90 años de vida, Martín Carneago sintetizaba en un artículo memorable el largo y azaroso proceso de transformación tecnológica que atravesó el diario desde aquel lejano 4 de febero de 1926. Su texto no solo repasaba hitos técnicos —la tipografía, los grabados, la fotografía, la informatización— sino que ponía en perspectiva algo más profundo: la capacidad de adaptación de un medio nacido en el interior del país, en una Argentina que también se transformaba de manera desigual y vertiginosa.</p><p>Diez años después, ese mismo ejercicio de memoria se vuelve inevitable. Pero ya no desde la conmemoración de una década más, sino desde el peso simbólico y real de un siglo de existencia. Cien años no son solo una cifra redonda: son generaciones de lectores, de trabajadores, de historias contadas y, sobre todo, de decisiones tomadas en contextos cambiantes, muchas veces adversos.</p><p>Las páginas de El Pueblo fueron testigo de la vida cotidiana de Villaguay y la región. Las firmas que pasaron por su redacción marcaron épocas, interpretaron conflictos, narraron alegrías y tragedias. Pero tan importante como esas plumas fueron quienes, lejos del protagonismo, hicieron posible que el diario llegara cada día a los hogares: linotipistas, impresores, correctores, diseñadores, canillitas. Un ecosistema humano que sostuvo al medio aun cuando la tecnología, la economía o la política parecían conspirar contra su continuidad.</p><p>Desde comienzos de la década del 90, con la llegada de las computadoras a las redacciones y el desplazamiento definitivo de las máquinas de escribir, comenzó a instalarse una idea que se repite cíclicamente desde entonces: la muerte del papel, el fin de los medios tradicionales, la digitalización total de la información. Aquellas predicciones tardaron años en materializarse, pero cuando lo hicieron, lo hicieron de manera contundente. Cambiaron los hábitos de consumo, las formas de producir noticias y la relación entre los medios y sus audiencias.</p><p>En los últimos diez años, ese proceso no solo se aceleró: se volvió permanente. Ya no hay etapas claras de adaptación seguidas de períodos de estabilidad. Todo es cambio. Todo es transición. Las redacciones viven en un estado casi constante de ajuste, intentando comprender qué funciona, qué queda obsoleto y qué está por venir.</p><p>En ese contexto, la irrupción de la inteligencia artificial representa uno de los mayores desafíos que haya enfrentado el periodismo. Como ocurrió antes con otras tecnologías, el primer impacto es el de la amenaza: la idea de la sustitución, de la obsolescencia, del trabajo humano reemplazado por sistemas automáticos. Pero reducir la IA a ese temor sería un error tan grande como negar su existencia.</p><p>El verdadero riesgo no es la tecnología en sí, sino la incapacidad de adaptarse críticamente a ella. El periodista que se aferre a viejos paradigmas, negando los cambios, corre el riesgo de volverse irrelevante. Pero también es cierto que las nuevas generaciones enfrentan peligros propios: la ilusión de que todo está resuelto, de que una respuesta automática reemplaza el proceso de investigación, duda y contraste que define al periodismo.</p><p>La inteligencia artificial puede acelerar procesos, pero no puede —ni debe— reemplazar el criterio. Puede ofrecer respuestas, pero no garantizar verdades. Puede facilitar el acceso a la información, pero no reemplazar la responsabilidad de editar, jerarquizar y decidir qué queda afuera. Tal vez allí esté una de las habilidades centrales del periodismo que viene: no tanto escribir más, sino saber elegir mejor.</p><p>En un ecosistema informativo dominado por algoritmos que refuerzan creencias y reducen la diversidad de miradas, el rol del medio local cobra una relevancia particular. El Pueblo no compite con la inmediatez de las grandes plataformas ni con la viralidad de las redes sociales. Compite —y debe hacerlo— desde la confianza, la cercanía y la contextualización. Desde la capacidad de explicar lo que ocurre y por qué importa en la vida concreta de su comunidad.</p><p>Mirar hacia el futuro implica también entender a las nuevas audiencias. Los estudios sobre consumo informativo en jóvenes muestran con claridad que ya no buscan “información” en abstracto. Buscan sentido, identificación, utilidad. Prefieren voces en las que confían, personas antes que marcas, experiencias antes que discursos solemnes. Exigen que quien informa sepa comunicarse, comprenderlos, dialogar con ellos.</p><p>Ese es uno de los grandes desafíos de El Pueblo rumbo al 2050: humanizar su vínculo con la audiencia sin perder rigor; adaptarse a los lenguajes digitales sin resignar profundidad; incorporar tecnología sin delegar criterio. Documentar el propio proceso, mostrar el detrás de escena, asumir que el periodismo también es una práctica humana atravesada por dudas, errores y aprendizajes.</p><p>Próximos a cumplir dos años al frente de la gestión y edición del diario, el primer objetivo fue claro: que El Pueblo no desapareciera. Que uno de los pocos medios históricos de Entre Ríos que aún permanecía en manos de la familia fundadora pudiera llegar a su centenario. No fue —ni es— un camino sencillo. Hubo decisiones difíciles, adaptaciones necesarias, cambios estructurales como la tercerización de la impresión y el desarrollo de una nueva plataforma digital en permanente evolución.</p><p>Hoy, al celebrar los 100 años de El Pueblo, no se trata solo de mirar hacia atrás con orgullo, sino de mirar hacia adelante con responsabilidad. Entender que los momentos disruptivos no son una excepción, sino parte de la identidad misma del diario desde su primer ejemplar. Seguir siendo una voz confiable en la ciudad y la provincia exige aceptar el cambio como condición permanente, sin perder de vista aquello que nos trajo hasta aquí: el compromiso con la verdad, con la comunidad y con la historia que seguimos escribiendo, día a día.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Memoria, tecnología y audiencias: una mirada crítica sobre el camino recorrido y las decisiones que definirán al diario en las próximas décadas.]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T14:30:00+00:00</published>
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        <title>
            Entre la memoria y el porvenir: construir hoy la Villaguay de 2050
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pensar la Villaguay que queremos para las próximas generaciones es una invitación a proyectar juntos la ciudad, pero sobre todo, es asumir en el presente las decisiones que van a definir el futuro. Y hacerlo en el marco del centenario de diario El Pueblo le da a esta reflexión un sentido muy especial: pensar el futuro de la ciudad a través de la mirada de un medio que, desde hace 100 años, narra y acompaña la vida de nuestra comunidad, un espacio donde la ciudad se piensa a sí misma, se discute y se proyecta.</p><p>En sus 202 años, Villaguay ha visto pasar cronistas, periódicos, radios y revistas, pero El Pueblo se ha sostenido de manera ininterrumpida durante casi la mitad de su historia y en sus páginas han quedado registrados los hechos históricos, sociales, deportivos, culturales y comunitarios que nos trajeron hasta acá. Con acuerdos y desacuerdos, el diario supo abrir sus columnas para reflejar nuestra cotidianeidad, las distintas gestiones que condujeron su destino y los momentos más significativos que atravesamos, tanto en las horas más tristes como en las más felices.</p><p>Pensar Villaguay a 2050 es, en ese sentido, reconocer que no hay futuro sin proyectar la ciudad que queremos, lo cual exige valorar y preservar su historia, su idiosincrasia, sus tradiciones y sus instituciones. El crecimiento no puede construirse a costa de lo que somos; por el contrario, debe apoyarse en ese entramado social y cultural que nos construye y nos identifica.</p><p>Imaginamos y trabajamos todos los días para una Villaguay próspera, con desarrollo de infraestructura y servicios de calidad. Una ciudad que crezca y que no deje a nadie atrás, donde el progreso no sea privilegio de unos pocos y donde la igualdad de oportunidades sea una realidad concreta, y el progreso llegue a todos los barrios y a todas las etapas de la vida. Una ciudad que cuide a sus infancias, que acompañe a sus juventudes, que garantice derechos a las personas mayores y que no naturalice la exclusión ni la desigualdad.</p><p>Por eso, el desafío para nosotros y para quienes nos sucedan es construir un desarrollo verdaderamente integral: con obras, planificación urbana y servicios eficientes, pero también con políticas sociales que acompañen la vida de cada familia. Una Villaguay que crezca de manera ordenada, sosteniendo su escala humana, fortaleciendo los lazos comunitarios y reduciendo las desigualdades -las que, en contextos económicos como el actual, no hacen más que profundizarse-.</p><p>Nuestra ubicación estratégica en el centro de Entre Ríos es una oportunidad que debe ser puesta al servicio del desarrollo local. Villaguay se consolida año a año y debe seguir proyectándose como referencia turística, productiva y cultural del centro de la provincia, apoyándose en sus productores, en los prestadores de servicios, en las economías regionales y en el trabajo cotidiano de quienes sostienen la ciudad con esfuerzo y compromiso. El crecimiento que imaginamos es un crecimiento con raíces, que genere empleo, arraigo y dignidad.</p><p>Mirar hacia el futuro también implica una apuesta decidida por la educación como herramienta de igualdad y crecimiento. Apostar a la consolidación de Villaguay como ciudad estudiantil, con una oferta amplia de formación técnica y universitaria, es una política de largo plazo que impacta directamente en la igualdad social, en el desarrollo económico y en la construcción de ciudadanía, ampliando horizontes, apostando al talento de nuestra gente y permitiendo que nuestros jóvenes construyan su proyecto de vida acá.</p><p>Soñar con la Villaguay de 2050 es, en definitiva, trabajar hoy para que ese sueño sea posible: una ciudad que cuide a su gente y potencie sus capacidades, un lugar en donde nuestros gurises cuenten con las oportunidades, las herramientas necesarias y los sueños intactos para convertirse en protagonistas de la Villaguay del futuro.</p><p>En el centenario de El Pueblo, cuando miramos hacia atrás y reconocemos el camino recorrido, reafirmamos una idea que nos mueve en nuestro trabajo diario: el futuro no se espera, se construye. Y se construye entre todos. Por eso, queremos saludar especialmente a las trabajadoras y los trabajadores del diario, a quienes pasaron por su imprenta, a sus fundadores, a quienes escribieron y escriben en sus páginas, y a las lectoras y los lectores que, generación tras generación, hicieron de El Pueblo un espacio de referencia, información, debate y memoria.</p><p>Deseamos que este centenario nos encuentretrabajando juntos por una Villaguay más justa, solidaria y con futuro próspero.</p><p>¡Felices 100 años, diario El Pueblo, y que sean muchos más!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Adrián Fuertes
Presidente municipal]]>
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                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T14:15:00+00:00</published>
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            Feliz centenario, querido diario El Pueblo
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                <![CDATA[Roque Jesús Alaguibe]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ante una fecha tan trascendente para Villaguay, como es nada menos que el centenario del querido diario El Pueblo, que se cumplen este 4 de febrero, no podía hacer silencio, después de haber vivido sesenta años y cuatro meses como empleado de la empresa, donde comencé en el humilde trabajo de canillita el 1º de diciembre de 1959, para recorrer todas las actividades posibles, como armador, impresor, titulero de los partes y atrevido de periodista, hasta que me retiró la pandemia el 5 de abril de 2020.</p>El comienzo de la hazaña<p>Aquel lejano 4 de febrero de 1926, el joven periodista de 27 años, Emilio Surra, fundó El Pueblo, su segundo medio gráfico -el primero había sido El Buzón-. El entonces bisemanario El Pueblo nació en un garaje de don Andrés Chiesa, en calle Hermelo 79, frente al Parque Urquiza, hoy Escuela Normal Superior “Martiniano Leguizamón”.</p><p>De tamaño “sábana”, de 4 páginas, se componía y armaba tipo a tipo con letras de plomo -y de madera para títulos “catástrofe”- en material tipográfico adquirido en San Salvador. La impresión se hacía en una minerva a pedal. Dos de esas pequeñas máquinas todavía prestaban servicios cuando yo ingresé, a pesar que la empresa había incorporado una moderna automática Heidelberg ese año.</p><p>El medio gráfico fundado por don Emilio se convirtió en diario a partir del 5 de noviembre de 1928, en el segundo local que ocupó en la esquina de Brown y Alem, hasta el 30 de enero de 1941, en que se trasladó a San Martín 29, casi Caseros, donde estuvo la antigua librería e imprenta Casa Ricós.</p>Por fin local propio<p>El 11 de marzo de 1950, el diario y la librería se trasladaron al edificio propio de San Martín 352/68, adquirido a José Leal, donde también hubo una librería. Al fondo del edificio había un gran patio, donde se almacenaban papeles y se fundía el plomo, hasta que Juan Carlos Surra lo amplió hasta el final, dando con la propiedad del doctor Antonio P. Vuoto -hoy Dr. Lafourcade-. Al costado vivió don Emilio Surra con su esposa, Juana Vercelli. Hoy pertenece a Virginia Carulla Surra.</p>Incorporan la linotipo<p>La primera linotipo, que reemplazaba el trabajo manual por la composición mecánica, se incorporó el 29 de agosto de 1953, junto a un especialista en la materia, Julio Cicerone, oriundo de Gualeguay, dando un salto de calidad, pero la misma no pudo rendir a pleno hasta 1960, por los cortes permanentes de la Compañía Suizo Argentino de Electricidad, hasta que llegó Agua y Energía Eléctrica, con su corriente alternada, traída desde Concepción del Uruguay.</p>“Chino” Surra a la dirección<p>El 21 de septiembre de 1953, Juan Carlos Surra, hijo del fundador, asumió la dirección de El Pueblo y fue un inclaudicable propulsor, modernizando el diario en forma permanente, vinculándolo al mundo periodístico hasta su lamentado fallecimiento el 25 de julio de 1996.</p><p>También, don Emilio, fue un extraordinario luchador: trabajó en su medio hasta muy poco antes de fallecer, el 18 de febrero de 1977.</p><p>Orfilia Muñoz de Surra asumió la dirección del entonces vespertino, en 1996, al fallecer su esposo “Chino” y, tras su deceso el 16 de mayo de 2014, asumió la conducción María José Surra, nieta del fundador.</p><p>También fueron parte fundamental de la empresa Nelly Surra de Carulla, Gastón Surra y Virginia Carulla.</p><p>Desde hace poco tiempo, el diario cuenta con nuevos directivos, Leandro Peres Lerea y Mariano Jacobi.</p>La llegada de la tecnología<p>Como lo adelanté, Juan Carlos Surra era un progresista y fue así que a comienzos de 1993 incorporó las primeras pantallas, comenzando con el armado de algunas páginas, a fin de darle el agradecido adiós al trabajo con tipos móviles el 22 de junio de 1995, con las últimas páginas impresas en plomo, que se mantienen como mudo testigo de una lucha sin cuartel, librada por los patrones, pero también por cientos de empleados, que desde sus distintos puestos de trabajo apuntalaron el crecimiento de la hoy centenaria empresa.</p>Valiosos soldados<p>Largo sería de enumerar los valiosos soldados que estuvieron desde la primera hora en los distintos puestos de combate de mi “Universidad de la vida”, a través de estos 100 años, así sean periodistas, personal gráfico, de librería, canillitas y calificados colaboradores, que prestigiaron y prestigian esta hoja.</p><p>Muchos fueron mis maestros y profesores a través de mis sesenta años y cuatro meses de trabajo en el querido medio gráfico centenario, que es orgullo de Villaguay, a quienes agradezco por siempre.</p><p>Que Dios los bendiga y que continúen en la lucha por muchos años más, que Villaguay los necesita, porque la historia debe continuar, y son la historia misma de nuestro pueblo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Roque Jesús Alaguibe
Empleado de El Pueblo del 1º de diciembre de 1959 al 5 de abril de 2020]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T13:58:21+00:00</published>
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            Un diario en movimiento y con capacidad de adaptación
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        <author>
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.elpueblovillaguay.com.ar/noticia/un-diario-en-movimiento-y-con-capacidad-de-adaptacion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 4 de febrero de 1926, El Pueblo salió por primera vez a la calle y comenzó a escribir una historia que ahora cumple 100 años. Aquel primer número marcó el inicio de un proyecto periodístico profundamente ligado a la vida cotidiana de la ciudad y la región, con la vocación de informar, interpretar y acompañar a la comunidad a lo largo del tiempo.</p><p>En sus comienzos, fue un bisemanario: durante los primeros dos años y nueve meses apareció únicamente dos veces por semana y en horario vespertino. Ese fue el formato inicial con el que empezó a construir su identidad. Tras ese período fundacional, dio un paso decisivo y pasó a convertirse en diario. Desde entonces, y durante décadas, mantuvo una presencia constante cada tarde, llegando puntualmente a los hogares de Villaguay y la zona. Esa salida vespertina se transformó en una de sus señas distintivas, acompañando generaciones enteras durante más de 90 años.</p><p>Un cambio histórico llegó en 2020, en el contexto excepcional de la pandemia de coronavirus. Las restricciones para circular, los horarios fraccionados y las nuevas dinámicas sociales obligaron a repensar rutinas profundamente arraigadas. Fue entonces cuando El Pueblo debió modificar el horario de salida y comenzar a publicarse por la mañana, marcando un hito en su trayectoria: por primera vez desde su fundación, el diario dejaba atrás la tarde como momento de encuentro con sus lectores.</p><p>Ese esquema se mantuvo hasta noviembre de 2025, cuando se impulsó otra transformación significativa rumbo al centenario. La aparición en papel adoptó un formato interdiario, con ediciones impresas los días martes, jueves y sábados, prescindiendo de las publicaciones de los lunes, miércoles y viernes. La decisión respondió a una apuesta clara: fortalecer la plataforma digital con información actualizada en tiempo real y, al mismo tiempo, revalorizar la edición en papel como un espacio para historias, análisis y noticias destacadas, pensadas para una lectura más pausada, lejos de la vorágine de los sitios webs y las redes sociales.</p><p>La edición impresa, en este nuevo esquema, se consolida entonces como un producto diferencial, con contenidos que encuentran en el papel un valor propio y exclusivo, mientras que la web permite sostener el pulso informativo diario.</p><p>La incursión en el mundo digital también marcó un antes y un después. La primera presencia de nuestros contenidos en internet se dio a través del sitio diarioelpueblo.com.ar, una experiencia inicial que abrió el camino hacia nuevas formas de comunicación. Desde 2024, El Pueblo cuenta con su actual portal, elpueblovillaguay.com.ar, una plataforma en permanente desarrollo, actualización y perfeccionamiento, que amplía el alcance del medio y refuerza el vínculo con nuevas audiencias.</p><p>En paralelo a estos cambios de frecuencia y horarios, El Pueblo atravesó a lo largo de sus 100 años múltiples transformaciones estéticas y técnicas. El diseño de sus páginas, los logotipos, las tipografías y las publicidades fueron adaptándose a cada época, reflejando los avances tecnológicos y las tendencias gráficas, sin perder la identidad que lo caracteriza.</p><p>A 100 años de aquel primer ejemplar de 1926, El Pueblo sigue siendo un diario en movimiento. Varió formatos, horarios y de soportes, pero mantuvo intacta su misión: contar lo que nos pasa comunidad, dejar testimonio del tiempo y seguir siendo parte de la historia cotidiana de Villaguay y su gente.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde su nacimiento en 1926 hasta la actual convergencia entre papel y web, el medio atravesó cambios de formatos, horarios, diseños y plataformas, manteniendo siempre su vínculo con los lectores de Villaguay y la región.]]>
                </summary>
                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T13:49:37+00:00</published>
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            Información, convivencia y defensa de valores
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Que una institución como El Pueblo, nacida del proyecto de la familia Surra, exitoso a lo largo de su trayectoria gracias al esfuerzo, la honestidad y la dedicación, cumpla 100 años de acompañar e informar a la comunidad, es sin lugar a dudas un acontecimiento más que valorable.</p><p>Su continuidad, permanencia y trascendencia, a pesar que debió muchas veces afrontar momentos socioeconómicos y políticos difíciles, nos habla del amor y entrega de sus fundadores y actuales directivos, como así también de todo su personal.</p><p>Desde el Comité Departamental de la Unión Cívica Radical agradecemos la buena predisposición desde sus inicios. El estar siempre presente en el momento que nuestro espacio político ha necesitado de sus páginas para expresarse.</p><p>Auguramos éxitos para esta etapa de nuevos paradigmas, de cambios sociales y tecnológicos, que obliga indudablemente a adaptarse y actualizarse para llegar a comunicar todo el acontecer a las actuales, a las nuevas y a las futuras generaciones.</p><p>Como dirigentes del radicalismo vivimos actualmente un ritmo vertiginoso e inmediato: los nuevos paradigmas, la defensa de ideales y un nuevo despertar de conciencias, nos debe encontrar a ustedes como medio informativo y a nosotros como partido compartiendo el respeto a normas de convivencia, de ideas, de acuerdos socioambientales, de compromiso con la verdad para una sana convivencia, con parámetros que atraviesen los distintos niveles sociales y generacionales. Es un desafío lograr el buen uso de los nuevos recursos tecnológicos, desde espacios políticos y comunicacionales, para que incentiven la educación, la participación ciudadana, la transparencia de las gestiones y la geopolítica.</p><p>Al querido diario El Pueblo, con todo afecto, muy feliz cumpleaños en el centenario de su natalicio.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>María José Miranda 
Presidenta del Comité Departamental UCR]]>
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                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T13:34:02+00:00</published>
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        <title>
            El archivo de El Pueblo: un siglo de historia al alcance de todos
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                <![CDATA[Luciano Borcard]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde su primera salida a la calle, el 4 de febrero de 1926, El Pueblo fue marcando el pulso cotidiano de la historia. Lo que tal vez nadie imaginó en aquellos comienzos fue que, con el paso del tiempo, cada ejemplar se convertiría en una pieza fundamental de un archivo que hoy constituye una verdadera memoria colectiva.</p><p>A lo largo de 100 años, el diario logró preservar de manera prácticamente completa sus ediciones, a excepción de los primeros dos años, cuando aún no existía la noción actual del valor histórico de los archivos periodísticos. Sin embargo, el resultado es contundente: un acervo documental que atraviesa generaciones y que permite reconstruir hechos, procesos, debates y transformaciones que marcaron a Villaguay y la región.</p><p>Este archivo no es solo una acumulación de papel en las alturas de nuestra librería. Es un registro sistemático de la vida institucional, política, social, cultural y deportiva de la ciudad. En sus páginas se reflejan acontecimientos trascendentes y también escenas cotidianas que, con el paso de los años, adquieren un valor testimonial irremplazable. En ese sentido, el archivo de El Pueblo representa casi la mitad de la historia de Villaguay, lugar en la que el medio tiene su sede y su razón de ser.</p><p>La preservación de este patrimonio fue posible gracias a un trabajo artesanal, minucioso y sostenido en el tiempo. Durante décadas, los ejemplares fueron cuidadosamente compactados con prensa y luego encuadernados, organizados en biblioratos por distintos períodos, lo que facilita su conservación y consulta. Se trata de una tarea silenciosa, paciente y rigurosa, realizada con la convicción de que cada edición merecía ser cuidada.</p><p>Ese esfuerzo dio sus frutos. Numerosos historiadores, investigadores y escritores se apoyaron en el archivo de El Pueblo para desarrollar trabajos académicos, investigaciones periodísticas y publicaciones, incluso libros que hoy forman parte del acervo cultural local y regional. El archivo es, además, una fuente de consulta permanente para escuelas, docentes y jóvenes estudiantes interesados en conocer la historia de su terruño desde las fuentes originales.</p><p>En tiempos donde la información circula de manera fugaz y digital, la existencia de un archivo en papel, ordenado y preservado, cobra un valor aún mayor. Es garantía de acceso, de veracidad y de continuidad histórica. Cada tomo encuadernado es una pieza de ese rompecabezas colectivo que permite entender de dónde venimos.</p><p>Esta edición especial celebrando nuestro centenario también lleva en sus páginas esa misma convicción. Así como se preservan los ejemplares que narraron el último siglo, también este número pasará a formar parte del archivo histórico del diario. Guardado junto a los anteriores, será testimonio de una celebración, pero también de una responsabilidad asumida: seguir conservando la memoria escrita de Villaguay para las generaciones que vendrán.</p><p>Porque un archivo no es solo pasado. Es identidad, es presente y es futuro.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El diario conserva -casi sin interrupciones- un registro único de la vida institucional, social y cultural de la ciudad. Un patrimonio documental construido con trabajo artesanal y vocación histórica.]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T13:19:00+00:00</published>
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            Pensar Villaguay a 2050: de lugar de paso a ciudad de encuentros
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                <![CDATA[Diario El Pueblo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pensar Villaguay a 2050 no es adivinar el futuro ni imaginar grandes edificios donde hoy hay veredas tranquilas. Para mí, es algo bastante más simple y, a la vez, más profundo: preguntarnos qué tipo de ciudad queremos seguir siendo.</p><p>Villaguay nació y creció como un lugar de paso y terminó convirtiéndose en un punto de encuentros. No por casualidad. Estamos en el centro de la provincia, pero también -y esto es más importante- en un punto medio entre el apuro y la pausa, entre el campo y la ciudad, entre lo que se va y lo que vuelve.</p><p>En los últimos años empezó a tomar forma una idea que puede marcar nuestro futuro: Villaguay como ciudad universitaria. Apostar al conocimiento, a la educación superior, a nuevas carreras, a propuestas más cortas y acordes a la era digital, a que nuestros jóvenes no tengan que irse tan lejos para formarse y, a la vez, a que otros elijan venir a vivir y estudiar acá. Eso no solo genera oportunidades académicas; genera movimiento, actividad, trabajo y futuro.</p><p>Tal vez no tengamos grandes postales turísticas, pero sí algo cada vez más valioso: tranquilidad, naturaleza cercana, vida de barrio, tiempo. Esto, sumado a nuestra ubicación estratégica, permite pensar en un turismo distinto. Un Villaguay de encuentros: académicos, deportivos, culturales y productivos. Fines de semana de eventos, capacitaciones, competencias e intercambio. Un lugar elegido para reunirse.</p><p>En ese mismo sentido, aparecen nuevas formas de vivir. Cada vez más personas, incluso a mayor edad, buscan moverse, hacer actividades, cuidar la salud y compartir tiempo con otros. El deporte y el esparcimiento como espacios sociales. Ese movimiento genera encuentros, comunidad y también oportunidades para la ciudad.</p><p>Y yendo a nuestra esencia, está en el campo, en la ganadería, en la agricultura y en todo lo que gira alrededor de esa identidad. El desafío será agregar valor a eso que ya somos.</p><p>En ese contexto, quienes hacemos empresa y comercio en la ciudad también tendremos que adaptarnos. El mundo que viene es digital y cambiante, y la tecnología, bien aprovechada, achica distancias y abre oportunidades; pero si no, la brecha será cada vez mayor.</p><p>De acá a 2050, el desafío no es crecer por crecer, sino crecer con identidad. Que el desarrollo no nos quite lo que nos hace Villaguay. Que la modernización conviva con la cercanía. Que sigamos siendo una ciudad donde todavía se puede saludar por el nombre, pero también animarse a proyectar en grande.</p><p>Que Villaguay sea, dentro de 25 años, una ciudad elegida. Para estudiar, para trabajar, para vivir, para visitar y para volver. Para encontrarse.</p><p>Y que los medios locales -como este diario que hoy cumple 100 años- sigan siendo protagonistas de ese camino: contando quiénes somos, discutiendo hacia dónde vamos y dejando registro de lo que nos toca vivir.</p><p>Porque al final, pensar el futuro también es eso: animarnos a escribirlo</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hhAR8nyEbMpueONRIXHwhPuq52c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://diarioelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/100_anos_el_pueblo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Hernán Urioste
Empresario]]>
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                                <category term="nuestra-historia" label="Nuestra historia" />
                <updated>2026-04-12T22:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-02-04T12:55:43+00:00</published>
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